Todo el mundo habla del trabajo que dan los críos, pero la verdad es que se quedan cortos. Siempre dicen: “lo peor son los primeros meses”… ¡¡¡¡¡Y una mierda!!!!! Yo ahora estoy estresadísima, porque llegan las Navidades y la vida social de un niño de apenas un año es más ajetreada que la de Paris Hilton.Para empezar su cumpleaños, que aparte de celebrarlo familiarmente, unos días antes, en la guardería te dicen: Oye, que vamos a celebrar el cumpleaños de Rubén mañana, te lo decimos por si quieres traer algo…. ¿Algo? ¿Y que llevo? Bueno, pues todo el mundo me aconseja que lleve Aspitos, que son unos gusanitos de unos 10cm que parece ser que son más sanos que el jamón, porque es una de las pocas golosinas que no dan alergia a ningún niño. Así que allí va mi niño el día de su cumple con una bolsón de Aspitos que lo flipas, y todos tan contentos. Pero, jo, resulta que unos días más tarde celebra otro niño su cumpleaños y cuando voy a buscar al pequeñajo resulta que viene con una pelota que le ha regalado en susodicho del cumpleaños. Yo me siento fatal, porque yo me gasté 0,10€ por Aspito y este otro a naita se ha gastado 1€ por pelota en los chinos. Así que desde pequeñitos ya empezamos con los agravios comparativos. Por este tema tuve una reunión familiar y se decidió que eso no podía ser, que mi niño no podía ser menos que los demás, así que al año que viene íbamos a encargar un reloj TAG Hauer para cada niño, ¡¡¡¡ a tomar por c…, a consumismo nadie me gana!!!!
Y yo me digo ¿Qué han sido de las bolsas de caramelos que llevábamos antiguamente? Recuerdo que si tu familia era de dinerito llevabas sugus y si no, caramelos de esos a granel.
Bueno, pues ahí no acaba la cosa. Como he dicho, se acercan las Navidades y la guarde organiza un festival, nos dan una carta y nos dicen que los niños llevan semanas ensayando su número y que tienen que ir disfrazados de vaca. Así que voy a los chinos a ver si encuentro un disfraz bueno, bonito y barato. La china de turno me saca uno, que aparte de ser para un niño de 2 años (la china empeñada en que le vale), parece que es de una vaca demoniaca. Yo creo los que hacen esos disfraces tienen los mismos patrones para los difraces de vaca que para los de Lucifer en Halloween, lo único que le cambian la tela.
Así que me voy asumiendo que tendré que fabricar el disfraz y acabarlo en breve, porque tengo que llevarlo para que ensayen con todos los complementos puestos antes del día “D”.
Pero eso no es todo, el otro día otra vez al recoger al niño, otro maldito cartel: Que el día 19 tienen una fiesta, que tienen que ir disfrazados y claro, esto es como las bodas, que no puedes repetir modelito, así que he decidido vestirle de muñeco de nieve.
Y así estoy todas las noches, cose que te cose cual chino en su taller, que ni ceno, ni duermo ni nada.
¡¡¡HIJO MIO A VER SI CRECES UN POCO Y TE EMPIEZAN A VALER LOS DISFRACES DE TUS PRIMOS!!!




